jueves, 24 de julio de 2008

Como volver a sonreir sin mentirme a mi misma....

Acabo de ver la última fecha que escribí....Más de dos meses....

No me puedo permitir otro error como ese, ya que mis sentimientos tan a flor de piel aparecen y desaparecen como atisbos de una esperanza ya casi agotada....sin embargo, procuraré escribir esta vez, con exactitud, los pensamientos fugaces que corretean en mi memoria al llegar este día, 24 de Julio...

No se porqué la fecha me es tan especial, como si en un lejano pasado lograra recordar algo muy singular para esta fecha, lo cual no recuerdo que es....

Sin embargo, mi escritura no se va a desviar por el simple hecho de fechas y días, si no por el acontecimiento más grande que he tenido estas últimas semanas.....

Volví a leer...
Volví a caer...
Volví a ser debil...
Pero volví a ser yo misma....

Carolina lo había advertido desde el principio del verano, con su tono tan singular para hacer que me interese por la cada vez más trancurrida calle del placer literario "Tengo un nuevo libro. Una nueva obsesión".... Sus palabras calaron profundo en mi llaga del saber: "Algo que te atraiga, incluso más que Harry?....su respuesta era obvia.

Sin embargo, me dio vueltas y vueltas su discurso "Una nueva obsesión" ¿Era posible que yo la tuviera también?. Hace unos buenos meses que le faltaba emoción a mi vida, y creo que intentar volver a ser la niña de antes, tan inocente frente al nuevo libro que avecinaba, parecía prometedor...

Y me arriegué a comprar aquel libro que cambió mi semana....
Solo puedo pensar en un nombre: Edward Cullen......

Si, Edward....

Yo sé que si alguien lee este pequeño articulo, mucho más inflado con palabras al estilo novelístico del que suelo ser presa a veces, creerá que estoy loca. Más si el mencionado lector se trata de un varón.

Solo puedo decir que aquellas mujeres inocentes que hemos caído en la sutil y delicada telarraña que Edward ha tejido para nosotras, no podemos más que caer rendidas a sus pies, sin ser esto falta de cordura, si no que podríamos perfectamente hiperventilarnos y dejar que el aire se nos escape del pecho, al igual que Bella al intentar besarlo.....

Es el hombre perfecto. Hombre. Casi.

Nunca ( y por favor, lo digo de verdad, jamás de los jamases, en mi trayectoria literaria, ni siquiera Rene Saint-Victor, el hombre más romántico que hasta ahora halla LEIDO en una novela, ni siquiera mis veinte mil actores de cine que perfectamente representan sin ningun esfuerzo muchas proezas artísticas por complacerme en la pantalla grande, y que yo los adore por eso, darme aquellos minutos en que es posible traerlos a la realidad y divertirme con sus caretas, NADA) , nada, sin lugar a dudas y en este punto de mi humilde existencia, se compara con Edward Cullen.

Y solo aquellas que lo hemos leído, llorado y gritado entendemos bien el porque lo podemos considerar el hombre perfecto.
Bueno
Vampiro perfecto.

No es que desmerezca todo aquello que me han entregado otros autores con sus inocentes plumas tratando de atrapar mi imaginación con lo que verdaderamente se podría asemejar al amor, pero es que Edward se pasa de los limites establecidos, incluso, el mismo límite de ser un personaje de un libro de Fantasia: Edward es y será por siempre la imagen viva de lo que literalmente significa la palabra AMOR. Y de eso no hay duda.

Nunca he podido sentir tan de cerca que podía amar a alguien solo con leerlo, pero Edward me ha embrujado. No solo he leído, me he OBSESIONADO con su historia, con la trama, con el desenlace final de una historia de amor prohibida e insostenible, pero imparable.

Esto está fuera de mis apetitos literarios. Sobrepasó el límite.
Pero como me miento a mi misma!

Edward es solo fantasía...y eso es peor que cualquier pesadilla de Bella halla vivido sin estar junto a él.
Solo es un mito creado a partir del deseo de cualquier chica de saborear los atisbos de la locura amorosa.
Y punto.

No voy a obsesionarme más de lo que estoy con Edward, porque al igual que Bella, necesito darme cuenta en que realidad estoy parada, y que es lo bueno y malo para mi.

Y sé que aunque ahora mismo lo ame con pasión y locura, son solo letras inventadas por una mujer que sabe entender a la perfección la manera en que las mujeres amamos: Más fuerte que una tormenta, y más intenso que el rojo de la sangre.

Y antes de empezar a escuchar su voz aterciopelada y dura en mi mente, debo entender que no pude hallar referente humano en mi triste realidad. ¿Qué estaba mal?

Por lo menos, no he terminado de leer todos los tomos del libro, sin embargo, me sentí tan identificada con Bella en "Luna Nueva", cuando Edward rompió con ella, que incluso me pareció la misma etapa que con tanto dolor tuve que cruzar estos últimos meses...

¿Porque era posible entenderle a la perfección, y sin embargo, no aguardar la esperanza de que mi Edward humano y real vuelva, o simplemente aparezca? A él si tuve que sacarlo de mi memoria y recuerdos, solo para no cometer una tontería como tirarme de un acantilado o arriezgar mi vida en una moto, todos ejemplos muy claros de Bella Swan.
No.
El no volvería porque nunca existió de verdad para mi, y ya que es de otra ahora, solo me queda conformarme en que mi verdadero Edward llegará en el momento en que menos lo piense, con la intensidad y el amor a flor que una vez pude sentir desde tan cerca....

Si, Edward vendrá.
Ya no será más que un frío recuerdo estos meses que tenga que pasar sin él, aún sin conocerle. Porque sé que me espera. Se que llegará a mi, y me sonreirá de una manera dulce, que su alegría suba a sus ojos dorados y tiernos, me tome mi cara entre sus manos y me diga en forma sincera

"Mabel, mi vida era como una noche sin luna antes de encontrarte, muy oscura, pero al menos habían estrellas, puntos de luz y motivaciones...Y entonces tú cruzaste mi cielo como un meteoro. De pronto, se encendió todo, todo estuvo lleno de brillantez y belleza. Cuando tú te fuiste, cuando el meteoro desapareció por el horizonte, todo se volvió negro. No había cambiado nada, pero mis ojos habían quedado cegados por la luz. Ya no podía ver las estrellas. Y nada tenía sentido..."
( Luna Nueva, Meyer, pag. 523).

Hasta ese momento, voy a esperar por ti, Edward querido.

Fin





"Cuando te dije que no te quería...ésa fue la más negra de las blasfemias"

1 comentario:

pilar dijo...

Gracias a tus palabras en tu blog quiero leer esa magnifica historia de amor.....tambien creo que cuando una mujer se enamora no hay oscuridad que pueda esconderla y podemos volvernos lunas llenas para alumbrar el descampado y triste camino de nuestro amado....